domingo, 28 de junio de 2026

El proceso gnóstico como disruptivo.


La frase de Adyashanti dice:
 "La Iluminación es un proceso destructivo. No tiene nada que ver con volverse mejor o más feliz. La Iluminación es la desintegración de la mentira. Es ver a través de la fachada de la pretensión. Es la completa erradicación de todo lo que imaginamos ser verdad."

Desde la perspectiva de la Gnosis Pura y de la Iluminación Cósmica, esta frase es profundamente verdadera, aunque requiere una precisión importante.

1. La iluminación como muerte del yo

La Gnosis sostiene que el despertar no consiste en adquirir conocimientos, poderes o virtudes, sino en morir a la falsa identidad.
El "yo" psicológico es una construcción formada por:
-memorias,
-deseos,
-miedos,
-condicionamientos,
-imágenes de nosotros mismos.

La luz gnóstica no mejora ese edificio: lo derrumba.
Por eso se habla de una muerte iniciática.


2. La desintegración de la mentira

En Gnosis, la mentira fundamental es creer:
"soy este cuerpo",
"soy esta personalidad",
"soy esta historia."

La iluminación destruye esa identificación.

No aparece un "nuevo yo".

Lo que desaparece es aquello que nunca fue real.
En términos herméticos:
 Lo falso se disuelve para que permanezca únicamente lo eterno.


3. La ruptura del universo conocido

Cuando la mentira cae, también cae la imagen del universo. Se comprende que:
-el tiempo no es absoluto;
-el espacio no es absoluto;
-la separación entre Dios y el hombre nunca existió;
-la individualidad es una función temporal de la conciencia.

La iluminación cósmica implica una verdadera desintegración de la cosmología ordinaria.

4. El aspecto traumático

Esta destrucción puede sentirse como:
-vacío;
-pérdida de sentido;
-muerte interior;
-soledad metafísica;
-desaparición de toda referencia.

Muchos místicos describen este período como:
-la Noche Oscura;
-el Desierto;
-la Putrefacción alquímica (Nigredo);
-el Caos Primordial.

No es un castigo.
Es el derrumbe del mundo ilusorio.


5. La visión desde la Iluminación Cósmica

La Gnosis Pura iría incluso más lejos que la frase.
No solamente desaparecen las mentiras psicológicas.
También desaparecen:
-la separación entre sujeto y objeto;
-el nacimiento;
-la muerte;
-la causalidad lineal;
-la dualidad luz-oscuridad.

Lo único que permanece es la Conciencia Absoluta, que algunos sistemas llaman:
-el Pleroma,
-el Uno,
-el Ain Soph,
-el Padre Incognoscible.


6. El Akh egipcio

Relacionándolo con el concepto del Akh, la destrucción no termina en el vacío.

Después de la desintegración del ego aparece el ser luminoso.

El Akh es la conciencia que ya no depende de:
-la personalidad;
-la emoción;
-la mente;
-el tiempo.

Es la identidad solar que permanece cuando todo lo demás ha muerto.

7. Una observación desde la Gnosis Pura

Hay un matiz que añadiríamos a la frase de Adyashanti.
Él afirma que la iluminación es "la erradicación de todo lo que imaginamos ser verdad". La Gnosis respondería:

"La Iluminación no destruye la Verdad; destruye únicamente al que cree poseerla. Cuando el conocedor desaparece, la Verdad se revela por sí misma."

En otras palabras, la iluminación no consiste en adquirir una verdad superior, sino en dejar de sostener todas las falsas certezas hasta que la Realidad se manifieste sin intermediarios.
Desde esta perspectiva, la iluminación cósmica no es un estado de mayor felicidad ni un logro espiritual: es la muerte consciente de la ilusión, seguida por el reconocimiento de que la conciencia individual nunca estuvo separada de la Conciencia Universal. Es el paso de la identidad limitada al Ser, aquello que las tradiciones gnósticas describen como el retorno al Pleroma y que la alquimia espiritual simboliza como la transformación del plomo de la personalidad en el oro del Espíritu.

sábado, 27 de junio de 2026

La experiencia de la Gnosis Pura en Siddhartha, de Herman Hesse.

"Siddhartha le miró y sonrió.

–¡Inclínate sobre mí!–susurró al oído de Govinda—. ¡Inclínate más sobre mí! ¡Así, más cerca! ¡Muy cerca! ¡Bésame en la frente Govinda!

Pero mientras Govinda, admirado e impulsado, sin embargo, por un gran amor y los presentimientos, obedecía sus palabras, inclinándose sobre él y rozando su frente con los labios, le sucedió algo maravilloso. Mientras su pensamiento estaba ocupado todavía con las palabras prodigiosas de Siddharta mientras se esforzaba en vano y con cierta resistencia en pensar más allá del tiempo, en imaginarse el nirvana y el sansara como una sola cosa, mientras luchaban dentro de él cierto desprecio para las palabras del amigo con un inmenso amor y reverencia, sucedióle esto:

Dejó de ver el rostro de su amigo Siddhartha, y en su lugar vio otros rostros, muchos, una larga serie, un caudaloso río de rostros, cientos, miles de ellos, que llegaban y pasaban, y sin embargo, todos parecían permanecer, aunque se renovaban y cambiaban continuamente, y todos eran Siddhartha. Vio el rostro de un pez, de una carpa, con las fauces dolorosamente distendidas; un pez moribundo, con los ojos quebrados; vio el rostro de un niño recién nacido, rojo y lleno de arrugas, predispuesto al llanto; vio el rostro de un asesino, al que vio clavar un cuchillo en el vientre de un hombre; vio en el mismo segundo a este criminal, arrodillado y cargado de cadenas, ofreciendo el cuello al verdugo, que le decapitó de un golpe de espada; vio los cuerpos desnudos de hombres y mujeres entregados a furiosas luchas de amor; vio cadáveres extendidos, quietos, fríos, vacíos; vio cabezas de animales, de cerdos, de cocodrilos, de elefantes, de toros, de pájaros; vio dioses, Krishnas, Agnis; vio todas estas figuras y rostros en mil relaciones entre ellas, ayudándose mutuamente, amándose, odiándose, destruyéndose, volviendo a nacer; cada una era un deseo de morir, un apasionado y doloroso testimonio de caducidad, y sin embargo, ninguno moría, solo se transformaba, volvía a nacer, recibía siempre un nuevo rostro, sin que mediara tiempo alguno entre uno y otro rostro, y todas estas figuras y rostros descansaban, fluían, se engendraban, flotaban y discurrían unos sobre otros, y sobre todo ello había contantemente algo sutil, incorpóreo, pero existente, como un fino cristal o hielo, como una piel transparente, una campana, forma o máscara de agua, y esta máscara sonreía, y esta máscara era el rostro sonriente de Siddhartha, que él, Govinda, en este mismo instante rozaba con los labios. Y de esta forma, Govinda vio esta sonrisa de la máscara, esta sonrisa de la unidad sobre las figuras que pasaban, esta sonrisa de la simultaneidad sobre los mil nacimientos y muertes; esta sonrisa tranquila, fina, impenetrable, quizá bondadosa, quizá burlesca, sabia, múltiple, de Gotama, el Buda, como él mismo la había visto cien veces con reverencia. Así sonreían los que habían alcanzado la perfección, como él bien sabía.

No sabiendo ya el tiempo que había transcurrido, si aquella visión había durado un segundo o cientos de años, no sabiendo si aquello era propio de Siddhartha o de Gotama, o del yo y tú; herido en lo más íntimo como por una saeta divina, cuya punzada sabía dulce; íntimamente encantado y redimido, Govinda permaneció todavía un momento inclinado sobre el rostro de Siddhartha, que acababa de besar, que acababa de ser escenario de todas las figuras, de todo ser y existir. El rostro estaba inmutable; después de haberse vuelto a cerrar bajo la superficie la profundidad de las mil arrugas, sonreía tranquilo, sonreía suave y delicadamente, quizá muy bondadoso, quizá muy burlesco, exactamente como había sonreído el sublime. Govinda se inclinó profundamente, corrieron las lágrimas, de las que no se dio cuenta, por su viejo rostro; como un fuego ardió el sentimiento del más íntimo amor, de la más humilde veneración, en su corazón. Se inclinó profundamente hasta tierra, ante el sedente inmóvil, cuya sonrisa le recordaba todo lo que había amado en la vida, lo que en su vida había sido de valor y santo."

La Gnosis Pura no es una doctrina ni un conjunto de conceptos. Es la experiencia inmediata de la Unidad, en la que cesa la separación entre sujeto y objeto, entre yo y universo. En ese instante, el iniciado no adquiere una nueva creencia: contempla directamente la realidad. El episodio final de Siddhartha, donde Govinda ve desfilar todos los rostros en el rostro de Siddhartha y descubre la sonrisa que los unifica, constituye una de las descripciones literarias más bellas de esta experiencia.


viernes, 26 de junio de 2026

LA LINEA INICIÁTICA DE THELEMA: de Crowley a Cruz. Por Juan Ignacio Giorgio.

La Línea Iniciática de Thelema: De Aleister Crowley a Fabio Sebastián Cruz.
Por Juan Ignacio Giorgio. 

La historia de la Ordo Templi Orientis durante el siglo XX no puede comprenderse únicamente a través de las estructuras oficiales de la Orden. Paralelamente a ellas se desarrollaron diversas líneas iniciáticas que preservaron aspectos de la enseñanza de Aleister Crowley mediante la transmisión directa de maestro a discípulo. Una de esas cadenas conduce desde Cecil Frederick Russell hasta William Wallace Webb, continúa con Joel Love y llega finalmente a Fabio Sebastián Cruz.

Es importante señalar que esta cronología distingue entre hechos ampliamente documentados por fuentes históricas y la tradición iniciática propia de este linaje, cuya legitimidad es sostenida por quienes pertenecen a él, aunque no sea reconocida de forma uniforme por todas las ramas contemporáneas de la O.T.O.

1904–1920
Crowley y la transformación de la O.T.O.

Tras recibir El Libro de la Ley en El Cairo en 1904, Aleister Crowley comenzó a integrar progresivamente la filosofía de Thelema dentro de la O.T.O.

A partir de 1912, al asumir el liderazgo de la Orden en los países de habla inglesa, reformó sus rituales, reorganizó sus grados y convirtió a la O.T.O. en el principal vehículo de difusión de la Ley de Thelema.

Durante esos años formó un reducido número de discípulos que recibirían directamente las enseñanzas iniciáticas más profundas.

1921
Cecil Frederick Russell llega a Cefalù

En 1921 Cecil Frederick Russell viajó hasta la Abadía de Thelema, establecida por Crowley en Cefalù, Sicilia.

Durante su permanencia recibió instrucción directa de Crowley, participó de la vida iniciática de la Abadía y estudió los fundamentos doctrinales y rituales de la O.T.O.

Russell fue uno de los pocos norteamericanos que convivieron personalmente con Crowley durante aquella etapa.

1922

El regreso a Estados Unidos

Las diferencias personales y doctrinales entre Crowley y Russell condujeron a la salida de este último de la Abadía.

Al regresar a los Estados Unidos decidió continuar desarrollando el trabajo iniciático que había recibido, aunque ya no bajo la autoridad directa de Crowley.

Esta decisión marcaría el nacimiento de una línea independiente que conservaría numerosos elementos de la tradición thelémica.

1928–1938

El Choronzon Club

Russell fundó en Chicago el Choronzon Club.

Con el tiempo esta organización evolucionó hasta adoptar el nombre de Great Brotherhood of God.

Su sistema iniciático mantenía elementos de la O.T.O., aunque simplificaba los procedimientos rituales y buscaba facilitar el acceso a la enseñanza esotérica.

La organización llegó a establecer grupos en distintas ciudades norteamericanas.

Décadas de 1940 y 1950

William Wallace Webb

Durante los últimos años de actividad de Russell comenzó a destacarse una nueva generación de ocultistas estadounidenses.

Entre ellos se encontraba William Wallace Webb.

Diversas tradiciones iniciáticas sostienen que Webb conoció personalmente a Russell y recibió de él enseñanzas y autoridad iniciática.

Si bien la documentación conservada no permite reconstruir cada uno de los actos rituales de esa transmisión, numerosas genealogías esotéricas incluyen a Webb como continuador de la línea de Russell.

Décadas de 1950 y 1960

La obra de Webb

William Wallace Webb desarrolló un sistema iniciático propio que integraba la tradición thelémica recibida de Russell con elementos rosacruces, gnósticos, alquímicos y herméticos.

Su enseñanza estuvo orientada hacia una transmisión personalizada entre maestro y discípulo, conservando el carácter reservado de las iniciaciones.

Durante esos años formó un reducido círculo de estudiantes.

Décadas de 1970 y 1980

Joel Love

Entre los discípulos de Webb destacó Joel Love.

Con el paso de los años llegó a convertirse en uno de sus principales colaboradores y, según la tradición de esta línea, recibió la responsabilidad de preservar la continuidad iniciática tras el fallecimiento de su maestro. Vale decir que Love fue el Jefe Secreto y Oculto de este Linaje.

Joel Love mantuvo viva la enseñanza recibida, transmitiéndola a una nueva generación de buscadores.

Finales del siglo XX

Conservación del linaje

Mientras numerosas organizaciones reclamaban distintas sucesiones dentro de la O.T.O., la línea Russell–Webb–Love continuó trabajando discretamente, privilegiando la transmisión personal antes que el reconocimiento institucional.

Su énfasis estuvo puesto en la continuidad iniciática antes que en la estructura administrativa.

Siglo XXI
Fabio Sebastián Cruz

Según la tradición de este linaje, algunos testigos y documentos privados, Joel Love transmitió la sucesión iniciática a Fabio Sebastián Cruz. Entre otros detalles le dio no sólo la jefatura de la Astrum Argentum,  sino también del Choronzon Club.

Esta transmisión representa la continuidad de una cadena espiritual iniciada con las enseñanzas recibidas por Cecil Frederick Russell de Aleister Crowley en la Abadía de Thelema.

Desde entonces, Fabio Sebastián Cruz ha procurado preservar este legado mediante la investigación histórica, la formación iniciática y la difusión editorial de diversas corrientes esotéricas occidentales.

Árbol sucesorio

Aleister Crowley


Cecil Frederick Russell


William Wallace Webb


Joel Love


Fabio Sebastián Cruz


Consideraciones finales

La historia de las sucesiones de la O.T.O. constituye uno de los capítulos más complejos del esoterismo occidental contemporáneo.
Mientras la relación entre Crowley y Russell está sólidamente documentada, la transmisión Russell–Webb se apoya tanto en testimonios históricos como en la tradición interna de este linaje. La continuidad Webb–Joel Love–Fabio Sebastián Cruz pertenece igualmente a esa tradición iniciática específica y no es aceptada de forma unánime por todas las organizaciones que hoy utilizan el nombre de O.T.O.

Sin embargo, desde una perspectiva historiográfica, este linaje constituye una de las ramas que reivindican una continuidad iniciática propia y merece ser estudiado como parte del complejo desarrollo de la herencia crowleyana durante los siglos XX y XXI.

LA TRADICIÓN QUE CONTINÚA. Por Juan Ignacio Giorgio y Fernando Borelli.

La Tradición de Russell, Webb y Love. Entrevista a Fabio Sebastián Cruz
Por Juan Ignacio Giorgio y Fernando Borelli

Introducción

En el ámbito del esoterismo occidental existen figuras cuyo legado permanece casi desconocido para el gran público, pero cuya influencia ha marcado profundamente a generaciones de iniciados. Nombres como Cecil Frederick Russell, William Wallace Webb y Joel Edgar Love representan una línea de transmisión que ha integrado el pensamiento thelémico, el hermetismo, la cábala inglesa y el gnosticismo en una tradición singular.

Conversamos con Fabio Sebastián Cruz, investigador, escritor y dirigente iniciático, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio y preservación de ese legado.

Juan Ignacio Giorgio:

Fabio, antes de hablar de Joel Edgar Love, creemos necesario remontarnos al origen. ¿Quién fue Cecil Frederick Russell y por qué ocupa un lugar tan importante en esta tradición?

Fabio Sebastián Cruz:

Russell fue uno de los personajes más brillantes y menos comprendidos del ocultismo estadounidense del siglo XX.

Había conocido las enseñanzas de Aleister Crowley cuando Thelema apenas comenzaba a expandirse en América. Sin embargo, Russell no fue un simple repetidor de doctrinas. Poseía una formación extraordinaria en filosofía, lógica, matemáticas y simbolismo, y eso lo llevó a desarrollar una comprensión muy personal de la magia ceremonial.

Fundó organizaciones propias, escribió numerosos libros y durante décadas formó discípulos fuera de las grandes estructuras oficiales.

Lo admirable de Russell era su independencia intelectual. Nunca buscó popularidad. Buscó comprender.

Fernando Borelli:

Muchas personas conocen a Crowley, pero muy pocas han oído hablar de Russell.

Fabio Sebastián Cruz:

Exactamente.

Sin embargo, una enorme cantidad de conocimientos que hoy circulan en distintos círculos herméticos fueron transmitidos gracias a Russell y sus discípulos.

Su magia era profundamente filosófica.

Para él la iniciación no consistía únicamente en realizar rituales, sino en transformar completamente la estructura mental del iniciado.

Decía que el verdadero templo debía construirse dentro del individuo.

Juan Ignacio Giorgio:

¿Russell fue maestro de William Wallace Webb?

Fabio Sebastián Cruz:

Así es.

William Wallace Webb encontró en Russell un maestro capaz de transmitirle una visión integral del hermetismo.

Russell reconoció en Webb una enorme capacidad intelectual y una sensibilidad poco común para comprender el simbolismo.

Esa formación marcaría toda su vida.

Aunque Webb luego desarrolló su propio camino, siempre conservó la impronta filosófica recibida de Russell.

Fernando Borelli:

¿Quién fue entonces William Wallace Webb?

Fabio Sebastián Cruz:

Un verdadero constructor de puentes.

Era veterano de la Segunda Guerra Mundial.

Después del conflicto dedicó su existencia a investigar astrología, cábala, alquimia, gnosticismo, Thelema y numerosas tradiciones iniciáticas.

Fundó la Qabalistic Alchemist Church, la Philosophic Gnostic Hermetic Society y produjo una enorme cantidad de material de estudio.

Lo interesante es que Webb nunca pretendió destruir las tradiciones anteriores.

Su objetivo era integrarlas.

Veía una unidad profunda detrás de las distintas escuelas iniciáticas.

Juan Ignacio Giorgio:

¿Qué aportó específicamente Webb?

Fabio Sebastián Cruz:

Introdujo una síntesis extraordinaria entre la tradición cabalística, el cristianismo gnóstico y la corriente thelémica.

Su trabajo permitió que muchas enseñanzas dispersas adquirieran coherencia.

También fue un gran maestro.

No solamente escribía.

Formaba personas.

Invertía años en preparar a sus discípulos.

Creía que una transmisión iniciática debía realizarse de manera responsable.

Fernando Borelli:

Entre esos discípulos aparece Joel Edgar Love.

Fabio Sebastián Cruz:

Exactamente.

Joel Love fue uno de los discípulos más destacados de Webb.

Con el paso del tiempo desarrolló una comprensión muy profunda de la English Qaballah, de los sistemas criptográficos asociados al Liber AL y de la filosofía hermética contemporánea.

Según la tradición preservada por sus alumnos, Webb lo reconoció como su sucesor dentro de su propia línea de trabajo y le confió la continuidad de ese legado. Esa es la comprensión que sostiene esa tradición específica.

Juan Ignacio Giorgio:

¿Cómo describirías a Joel Edgar Love?

Fabio Sebastián Cruz:

Como un maestro extraordinariamente creativo.

Era un hombre con una enorme capacidad analítica.

Su formación en criptografía le permitió abordar el simbolismo desde una perspectiva completamente distinta.

No veía la cábala solamente como un sistema místico.

La veía también como un lenguaje.

Como una arquitectura del pensamiento.

Sus investigaciones sobre la English Qaballah siguen siendo referencia para muchos estudiosos.

Fernando Borelli:

¿Era solamente un investigador?

Fabio Sebastián Cruz:

No.

Quienes lo conocieron hablan de un maestro muy cercano.

Dedicaba muchísimo tiempo a orientar personalmente a sus estudiantes.

No imponía respuestas.

Enseñaba a pensar.

Eso me parece uno de sus mayores legados.

Juan Ignacio Giorgio:

Fabio, llegamos entonces a una pregunta inevitable. ¿Cuál es tu relación con Joel Edgar Love?

Fabio Sebastián Cruz:

Joel cambió profundamente mi manera de comprender la iniciación.
No solamente estudié sus enseñanzas.
Tuve la oportunidad de recibir una transmisión que marcó definitivamente mi camino espiritual.
Para mí fue un maestro en el sentido más profundo de la palabra.

Fernando Borelli:

En distintas oportunidades has realizado una afirmación que ha despertado interés y también debate dentro de algunos círculos esotéricos.

Fabio Sebastián Cruz:

Es natural.

Las cuestiones de sucesión iniciática siempre generan distintas interpretaciones.

Mi posición es muy clara.

Sostengo que soy el sucesor de Joel Edgar Love en todos los linajes que él me transmitió y reconoció.

Lo afirmo como una declaración de mi propia tradición iniciática y de la documentación que sustenta ese reconocimiento dentro de ella. Comprendo plenamente que otras organizaciones o investigadores puedan sostener interpretaciones diferentes sobre esas sucesiones.

Juan Ignacio Giorgio:

¿Qué significa para ti ser sucesor?

Fabio Sebastián Cruz:

No significa ocupar un trono.
Significa servir.
La palabra sucesión suele interpretarse como poder.
Yo la entiendo como responsabilidad.
Implica preservar un patrimonio espiritual, transmitirlo con fidelidad y evitar que se pierda.

Las personas pasan. Las tradiciones permanecen.

Fernando Borelli:

¿Qué deseas hacer con ese legado?

Fabio Sebastián Cruz:

Continuar investigando.

Publicar nuevos libros.

Traducir documentos inéditos.

Organizar material histórico.

Formar estudiantes responsables.

Y demostrar que las grandes tradiciones iniciáticas siguen teniendo algo importante que decir al hombre del siglo XXI.

No busco crear una personalidad alrededor de mi figura.

Busco que el conocimiento sobreviva.

Si dentro de cien años alguien continúa estudiando las enseñanzas de Russell, Webb y Love gracias al trabajo que hoy realizamos, consideraré cumplida mi misión.

Juan Ignacio Giorgio:

¿Podría resumirse tu pensamiento en una frase?

Fabio Sebastián Cruz:

Sí.

"Los linajes no existen para glorificar a quienes los reciben, sino para preservar una Luz que pertenece a toda la humanidad."


jueves, 18 de junio de 2026

Del Holy Table de John Dee al Verdadero Orden de la Oración: una hipótesis sobre la continuidad de una arquitectura ritual



Del Holy Table de John Dee al Verdadero Orden de la Oración: una hipótesis sobre la continuidad de una arquitectura ritual

La historia de las religiones muestra que los símbolos rara vez desaparecen; con mayor frecuencia se transforman, cambian de contexto y adquieren nuevos significados. Bajo esta perspectiva, la comparación entre la magia enoquiana de John Dee y el ritual del templo desarrollado por Joseph Smith merece una atención especial. No porque exista una prueba documental de dependencia directa, sino porque ambos sistemas parecen compartir una misma arquitectura ritual, destinada a franquear el límite entre el mundo humano y la presencia divina.

El trabajo de D. Michael Quinn demostró que el ambiente donde surgió el mormonismo estaba profundamente influido por la folk magic angloamericana. En Early Mormonism and the Magic World View, Quinn documentó el uso de talismanes, círculos protectores, nombres divinos hebreos, pergaminos mágicos y ceremonias de invocación entre la familia Smith y su entorno. Esa conclusión resulta fundamental, porque demuestra que el primer mormonismo nació en un contexto donde sobrevivían tradiciones esotéricas de origen europeo.

Por su parte, Richard Lyman Bushman reconoce que Joseph Smith creció inmerso en una cultura donde la religión institucional y la magia popular convivían sin una separación tajante. Aunque Bushman no propone una influencia de John Dee, su reconstrucción histórica hace perfectamente plausible que antiguas tradiciones rituales continuaran circulando bajo formas populares.

John Dee organizó sus operaciones angélicas alrededor de una estructura espacial cuidadosamente revelada. El Holy Table no era simplemente una mesa. Constituía un espacio consagrado donde convergían nombres divinos, sellos de cera, geometría sagrada y la Sigillum Dei Aemeth, formando un microcosmos destinado a hacer posible el encuentro entre el cielo y la tierra. Toda la disposición ritual estaba orientada hacia la manifestación de la presencia divina.

El anillo de Dee forma parte de esa misma arquitectura. No debe entenderse como un objeto aislado, sino como un símbolo condensado del sistema completo. En él aparece un círculo, atravesado por una línea horizontal, coronado por una V y acompañado por una L, junto al nombre PELE.

Si esta figura se interpreta desde el simbolismo del templo mormón, emerge una correspondencia notable. El círculo representa el círculo de oración, donde la comunidad se une para invocar el poder de Dios. La línea horizontal evoca el velo del templo, el umbral que separa el mundo mortal de la presencia divina. La V y la L pueden entenderse como formas estilizadas del compás y la escuadra, símbolos iniciáticos que expresan la unión de lo celestial y lo terrenal y que ocupan un lugar destacado en el simbolismo del templo restaurado.

El nombre PELE, derivado del hebreo pele ("prodigio" o "maravilla"), añade una dimensión decisiva. En la tradición de Dee, el anillo era el instrumento que autorizaba la comunicación con los ángeles y la realización de las obras extraordinarias de Dios. En el antiguo Verdadero Orden de la Oración, la expresión "Pay Lay Ale" acompañaba igualmente una ceremonia destinada a obtener la intervención divina mediante un orden revelado. Aunque la relación lingüística entre ambas expresiones permanece abierta al debate, la convergencia funcional resulta difícil de ignorar: en ambos casos, un nombre sagrado se integra en una estructura ritual cuyo propósito es la manifestación de los prodigios de Dios.

Esta comparación puede ampliarse aún más. El Holy Table de Dee constituye un espacio geométricamente ordenado donde los participantes acceden simbólicamente al ámbito celestial. Del mismo modo, el templo de Nauvoo organiza sus ceremonias como una progresión espacial hacia la presencia de Dios, culminando en el encuentro con el velo y el círculo de oración. En ambos sistemas, el espacio no es un mero escenario: es un instrumento ritual.

Desde esta perspectiva, el anillo de Dee puede entenderse como una representación portátil de toda esa arquitectura sagrada. El templo de Joseph Smith, por su parte, desarrollaría esa misma estructura a escala comunitaria. El sello individual se convierte en ceremonia colectiva; el operador ritual se convierte en un pueblo reunido en oración; la comunicación angélica se transforma en una liturgia revelada.

Naturalmente, esta interpretación permanece en el terreno de la hipótesis. No existe un documento que vincule directamente a Joseph Smith con los manuscritos de John Dee. Sin embargo, la documentación reunida por Quinn demuestra que el universo cultural donde nació el mormonismo conservaba numerosos elementos procedentes de la tradición mágica europea. Si esa tradición pudo transmitir pentáculos, nombres hebreos, pergaminos protectores y ceremonias de invocación, resulta históricamente plausible que también hubiera preservado fragmentos del simbolismo enoquiano, aun cuando su origen hubiera sido olvidado.

Lejos de constituir una prueba definitiva, esta propuesta invita a reconsiderar el lugar del primer mormonismo dentro de la historia del esoterismo occidental. Más que un fenómeno aislado, podría representar una reelaboración original de un lenguaje simbólico mucho más antiguo, donde la cábala cristiana, la magia enoquiana, la folk magic angloamericana y la masonería convergieron en una nueva síntesis religiosa.Como observación crítica, el punto más novedoso de esta tesis no es la similitud entre PELE y Pay Lay Ale —esa comparación ya ha sido mencionada ocasionalmente por algunos autores—, sino la lectura del anillo como un diagrama del espacio ritual del templo: círculo, velo, escuadra, compás y nombre sagrado orientados a la producción de los "prodigios" divinos. Esa idea, si se desarrolla con apoyo documental y cautela metodológica, podría constituir una aportación original a los estudios comparados sobre el esoterismo occidental y los orígenes del mormonismo.
La hipótesis fue planteada por primera vez por el Prof. Cruz en 2011. Este artículo posee copyright.  

sábado, 13 de junio de 2026

"La persona más christlike que he conocido". Por Fernando Borelli

Entrevista a Fabio Sebastián Cruz sobre su vínculo con San Joel Love

Entrevistador: Fernando Borelli
Entrevistado: Fabio Sebastián Cruz

"La persona más christlike que he conocido"

Fernando Borelli:

Fabio, tuviste la oportunidad de conocer personalmente a San Joel Love. ¿Cómo comenzó esa relación?

Fabio Sebastián Cruz:

Joel Love me contactó en el año 2012, unos meses después de mi consagración episcopal. Se presentó con una humildad extraordinaria y manifestó su deseo de integrarse a algunas organizaciones místicas que yo estaba comenzando a desarrollar en Uruguay y Sudamérica.

Durante nuestras primeras conversaciones me habló brevemente de sus sucesiones apostólicas, pero lo que más me llamó la atención fue que no parecía interesado en hablar de sí mismo. Se interesó por mí. Me preguntó cómo me sentía, cuáles eran mis objetivos ministeriales y cuáles eran mis desafíos.

Joel tenía una voz áspera y desgastada debido a una enfermedad crónica que le producía un enorme sufrimiento físico. Sin embargo, nunca hacía de eso el centro de la conversación.

Después de varios encuentros decidimos hablar una vez por semana, todos los jueves. Aquellos diálogos se convirtieron en una suerte de intercambio permanente que se prolongó durante años.

Yo atravesaba una etapa difícil. Mi Obispo Consagrador apenas me prestaba atención y comenzaba a asumir responsabilidades importantes, viajando a distintos países para ordenar sacerdotes y desarrollar nuevas obras ministeriales. En ese contexto, Joel se transformó en una presencia constante y profundamente orientadora.

Fernando Borelli:

¿Qué recuerdas de aquellas conversaciones semanales?

Fabio Sebastián Cruz:

Joel era absolutamente pragmático.

Recuerdo que solía decirme:

"Observa tu rostro y el de las personas que asisten a tus reuniones. Les veo cara de elevación espiritual. Hay algo que estás haciendo bien."

Esa era su forma de evaluar las cosas. No se detenía demasiado en teorías o discursos complejos. Observaba los frutos visibles en las personas.

Fernando Borelli:

A pesar de su enfermedad, quienes lo conocieron suelen recordar su alegría. ¿Cómo vivía esa situación?

Fabio Sebastián Cruz:

Ponía siempre en segundo plano su condición física.

Incluso bromeaba con ella.

Recuerdo que en una ocasión sufrió un paro cardiorrespiratorio. Según me contó después, la persona que le practicaba reanimación no estaba realizando correctamente el procedimiento. Joel decía que llegó a "despertarse" únicamente para indicarle que debía cubrirle la boca porque, de lo contrario, terminaría muriendo.

Al día siguiente me llamó desde el hospital. Yo estaba en Uruguay y él en Estados Unidos.

Con gran dificultad para hablar me dijo:

"No me voy todavía, Fabio, pero créeme, el ángel de la muerte tiene un gran sentido del humor."

Esa era su actitud.

Fernando Borelli:

También se lo recuerda por su cercanía a los más necesitados.

Fabio Sebastián Cruz:

Sí. Joel prácticamente no gastaba dinero en sí mismo. Guardaba todo en un frasco y, cuando su cuerpo se lo permitía, salía a conversar con personas que vivían en las calles, especialmente con quienes padecían adicciones.

Había sido hippie en su juventud y creo que eso le permitió comprender profundamente a quienes se encontraban en situaciones difíciles.

Fernando Borelli:

¿Hablaba de esa etapa de su vida?

Fabio Sebastián Cruz:

Muy poco.

Joel rara vez hablaba de sí mismo.

En algunos momentos me confesó que había cambiado profundamente, que no había sido una buena persona y que Dios le había perdonado. Pero jamás se detenía demasiado en el pasado.

Lo importante para él era la transformación.

Fernando Borelli:

¿En qué momento comenzaron a hablar sobre su propia muerte?

Fabio Sebastián Cruz:

Cuando comprendimos que su partida física era inevitable.

Lo sorprendente es que él tenía completamente resuelto el aspecto humano de la muerte. No había miedo ni angustia.

A petición suya comenzamos una serie de conversaciones centradas en nuestras tradiciones esotéricas y teúrgicas. Reflexionábamos sobre el tránsito del alma, la preparación espiritual para abandonar el cuerpo físico y lo que dentro de nuestra tradición se conoce como la culminación del cuerpo de luz.

Fernando Borelli:

¿Te dejó instrucciones específicas?

Fabio Sebastián Cruz:

Sí.

Me prescribió determinados ritos y operaciones espirituales propios de nuestra tradición, destinados a asistir el proceso de separación entre el alma y el cuerpo.

También me instituyó como sucesor suyo dentro de la Rosacruz de la Astrum Argentum, de la cual era jefe secreto.

Además me transmitió otras enseñanzas y responsabilidades espirituales que no puedo mencionar públicamente.

Fernando Borelli:

Has afirmado que viviste experiencias extraordinarias durante el momento de su tránsito.

Fabio Sebastián Cruz:

Sí.

El primer milagro que viví relacionado con Joel fue encontrarme presente espiritualmente en el momento exacto en que abandonó su cuerpo físico.

Yo me encontraba en Uruguay. Sin embargo, las personas que estaban físicamente junto a él afirmaron haberme visto allí asistiendo en ese proceso.

Lo más sorprendente es que describieron con precisión la apariencia y la vestimenta que corresponden a lo que dentro de nuestras prácticas teúrgicas identificamos como el cuerpo sutil proyectado.

Para nosotros aquello tuvo un significado muy profundo.

Fernando Borelli:

¿Y qué ocurrió después de su fallecimiento?

Fabio Sebastián Cruz:

Durante once días realicé todos los rituales, letanías y prácticas que él había prescrito.

Al finalizar ese período tuve una experiencia mística muy intensa.

En sueños Joel se presentó ante mí revestido de una luz extraordinaria y realizó una unción semejante a las que practicaban los antiguos sacerdotes.

Pero lo más importante no fue la visión.

Fue la sensación.

Experimenté un amor incondicional de una intensidad difícil de describir. Una sensación que muy pocas veces he vuelto a sentir.

Y debo decir que aquello no era algo nuevo. Joel emanaba esa misma gracia y ese mismo amor durante su vida terrenal.

Fernando Borelli:

Has hablado varias veces de ese amor. ¿Cómo se manifestaba concretamente?

Fabio Sebastián Cruz:

A través de una empatía extraordinaria.

Recuerdo, por ejemplo, que existía un obispo consagrado por él con quien yo no mantenía una buena relación. Joel jamás alimentó el conflicto.

Por el contrario, me decía:

"Es un gran hermano. Algún día deberás trabajar con él."

Siempre veía lo mejor en las personas.

Muchos experimentaban una profunda paz al hablar con él. Una especie de ágape.

Y cuando yo lo llamaba porque los problemas me superaban, casi siempre terminaba diciendo:

"Apply the Magic of Love."

Era una frase simple, pero contenía toda su enseñanza.

Fernando Borelli:

¿Qué fue lo más importante que aprendiste de él?

Fabio Sebastián Cruz:

Aprendí que un ser humano puede vivir en Gracia.

No como un concepto teológico abstracto, sino como una realidad concreta.

Las dos enseñanzas que más resuenan en mi memoria son:

"Ámalos, hagan lo que hagan."

Y:

"Si no sabes qué hacer, espera y no hagas nada."

Con los años descubrí la profundidad de ambas enseñanzas.

Fernando Borelli:

Si alguien te preguntara quién fue realmente Joel Love, ¿qué responderías?

Fabio Sebastián Cruz:

Mi respuesta sería simple.

Joel Love fue el más alto iniciado en cristianismo esotérico que he conocido.

Y también la persona más christlike que he conocido.

Fernando Borelli:

Finalmente, ¿qué legado dejó para las futuras generaciones?

Fabio Sebastián Cruz:

Joel solía decir:

"Realizar la Gran Obra es obtener la libertad."

Durante años escuché esa frase.

Pero lo extraordinario es que en él vi que era verdadera.

Vi a una persona libre del resentimiento.

Libre del miedo.

Libre de la necesidad de reconocimiento.

Libre incluso del temor a la muerte.

Por eso su enseñanza más profunda no fue algo que dijo, sino algo que fue.

Si las generaciones futuras recuerdan una sola cosa de Joel Love, me gustaría que recordaran esto:

Que la libertad espiritual existe.

Que la Gracia es real.

Y que el amor incondicional tiene el poder de transformar completamente una vida humana.

viernes, 12 de junio de 2026

Entrevista a Fabio Sebastián Cruz por el próximo lanzamiento de "Confesiones de un Demonio", 3a Edición. Por Juan Ignacio Giorgio.


Juan Ignacio Giorgio conversa con Fabio Sebastián Cruz sobre el lanzamiento de Confesiones de un Demonio. Palabras de Eshú (Tercera Edición)

Lanzamiento oficial: 24 de junio de 2026 – Hécate Ediciones

Juan Ignacio Giorgio: Fabio, en pocos días se lanza la tercera edición de Confesiones de un Demonio. Palabras de Eshú. ¿Qué significa para ti llegar a una nueva edición de esta obra?

Fabio Sebastián Cruz: Es una enorme alegría. Cuando comencé a escribir este libro jamás imaginé que alcanzaría una tercera edición. Nació de años de observación, estudio y diálogo con una tradición espiritual muy rica, pero también muy incomprendida. Que el libro siga despertando interés demuestra que existe una necesidad genuina de comprender estos temas más allá de los prejuicios.

Juan Ignacio Giorgio: El título es provocador. Muchas personas podrían pensar que se trata de una obra sobre demonología o satanismo. ¿Qué encontrarán realmente los lectores?

Fabio Sebastián Cruz: Precisamente el libro busca cuestionar esas asociaciones automáticas. La palabra "demonio" se utiliza aquí en un sentido mucho más antiguo, relacionado con el concepto griego de daimon, entendido como espíritu guía o intermediario. A lo largo de la obra, Eshú explica que las denominaciones religiosas suelen ocultar significados mucho más profundos que los que la cultura popular les atribuye. El lector encontrará una reflexión filosófica, espiritual y simbólica sobre la existencia humana.

Juan Ignacio Giorgio: Eshú aparece como protagonista y narrador. ¿Quién es Eshú en tu interpretación?

Fabio Sebastián Cruz: Eshú es una figura central en las tradiciones yoruba y afroamericanas. Es el señor de los caminos, de las encrucijadas, del movimiento y de la comunicación entre los mundos. Durante siglos fue demonizado por interpretaciones externas a su contexto cultural. En el libro intento mostrar otra faceta: la del maestro, el provocador filosófico, el que desafía nuestras certezas para obligarnos a crecer.

Juan Ignacio Giorgio: Uno de los aspectos más llamativos es la mezcla entre espiritualidad afroamericana, hermetismo, cábala, psicología y filosofía. ¿Fue una decisión consciente?

Fabio Sebastián Cruz: Absolutamente. Mi experiencia me llevó a descubrir que las grandes tradiciones espirituales dialogan entre sí. El libro no pretende imponer una doctrina, sino mostrar puentes. Hay referencias a Carl Jung, al simbolismo hermético, a la alquimia, a la tradición cabalística y a los cultos afroamericanos. Mi intención fue presentar una visión integradora de la experiencia espiritual.

Juan Ignacio Giorgio: El texto insiste mucho en la idea de la transformación personal.

Fabio Sebastián Cruz: Porque considero que ese es el núcleo de toda búsqueda auténtica. Eshú aparece constantemente como una fuerza que impulsa el cambio. No busca que el ser humano dependa de él, sino que descubra sus propias capacidades. En el fondo, el libro habla de evolución interior, de responsabilidad personal y de la conquista de la propia luz.

Juan Ignacio Giorgio: ¿Por qué crees que la figura de Eshú sigue generando tanta controversia?

Fabio Sebastián Cruz: Porque representa el movimiento y el cuestionamiento. Las sociedades suelen sentirse cómodas con las certezas, pero Eshú nos coloca en una encrucijada permanente. Nos obliga a preguntarnos quiénes somos, qué creemos y por qué lo creemos. Es una figura incómoda para cualquier dogmatismo.

Juan Ignacio Giorgio: Después de tres ediciones, ¿ha cambiado tu visión del libro?

Fabio Sebastián Cruz: Sí y no. El mensaje esencial sigue siendo el mismo. Sin embargo, cada vez descubro nuevos significados en sus páginas. Creo que ocurre porque la obra no habla solamente de una religión específica, sino de experiencias humanas universales: la búsqueda de sentido, el sufrimiento, la esperanza, la muerte, la libertad y la trascendencia.

Juan Ignacio Giorgio: ¿A qué tipo de lector está dirigida esta nueva edición?

Fabio Sebastián Cruz: A cualquier persona con inquietudes espirituales o filosóficas. No es necesario pertenecer a ninguna religión para disfrutarlo. De hecho, muchos lectores que no tienen contacto con los cultos afroamericanos encuentran en el libro reflexiones profundamente humanas. Es una invitación al diálogo, no a la conversión.

Juan Ignacio Giorgio: Para finalizar, ¿qué esperas que ocurra cuando alguien cierre la última página?

Fabio Sebastián Cruz: Espero que tenga más preguntas que respuestas. Si el lector termina el libro cuestionándose a sí mismo, observando la vida desde una perspectiva más amplia y comprendiendo que la búsqueda espiritual es un camino personal, entonces la obra habrá cumplido su propósito.

Juan Ignacio Giorgio: Fabio Sebastián Cruz, muchas gracias por esta conversación. Recordamos a nuestros lectores que Confesiones de un Demonio. Palabras de Eshú tendrá su lanzamiento oficial en su Tercera Edición el próximo 24 de junio de 2026, bajo el sello de Hécate Ediciones.

Fabio Sebastián Cruz: Gracias a ti, Juan Ignacio. Y a todos los lectores, los espero en esta nueva travesía por las encrucijadas de Eshú. Guarda e passa... y continúa el camino.

Entrevista por el lanzamiento de "Misa Veterocatólica" de Tadeus I°. Por Fernando Borelli.

Entrevista de Lanzamiento

Misa Veterocatólica y Ritual de Ordenaciones

Hécate Editorial - Montevideo. 

Fernando Borelli: Buenas tardes. Nos encontramos hoy con el escritor e investigador Fabio Sebastián Cruz, con motivo del lanzamiento de su más reciente obra, Misa Veterocatólica y Ritual de Ordenaciones, publicada por Hécate Editorial. Fabio, gracias por acompañarnos.

Fabio Sebastián Cruz: Gracias a ti, Fernando. Es una alegría presentar esta obra que representa años de trabajo, investigación y práctica dentro de una tradición espiritual que considero valiosa para nuestro tiempo.


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Fernando Borelli: Lo primero que llama la atención es que el libro está dedicado a la memoria de San Joel Love. ¿Quién fue realmente este personaje?

Fabio Sebastián Cruz: San Joel Love fue un obispo, místico y reformador espiritual norteamericano que dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de una expresión más profunda y universal del cristianismo. Su labor estuvo marcada por la integración entre la tradición apostólica, la experiencia mística y la búsqueda de la sabiduría espiritual. Para muchos, fue una figura adelantada a su tiempo.


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Fernando Borelli: ¿Por qué dedicarle precisamente esta edición?

Fabio Sebastián Cruz: Porque gran parte de la inspiración que dio origen a la Iglesia Veterocatólica Apostólica del Río de la Plata proviene de corrientes espirituales vinculadas a la tradición independiente que él ayudó a consolidar. Su ejemplo nos recuerda que la fe no debe ser una prisión dogmática sino una vía de transformación interior.


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Fernando Borelli: El libro no parece ser únicamente un misal.

Fabio Sebastián Cruz: Exactamente. Es mucho más que eso. Contiene la liturgia completa de la Misa Veterocatólica, rituales de ordenación, plegarias, instrucciones ceremoniales y enseñanzas doctrinales. Es un documento de trabajo para clérigos, pero también una obra de estudio para investigadores de la historia religiosa, el esoterismo cristiano y las tradiciones iniciáticas.


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Fernando Borelli: Encontramos en sus páginas referencias a los Apóstoles, los Evangelistas, los Ángeles e incluso a figuras como Santa Hypatia, San Francisco de Asís y San Joel Love. ¿Cuál es el mensaje detrás de esta amplitud?

Fabio Sebastián Cruz: El mensaje es que la Verdad puede manifestarse a través de muchas expresiones de la sabiduría. El texto busca recuperar una visión tradicional del cristianismo donde la santidad se reconoce por los frutos espirituales y no únicamente por la pertenencia institucional. Por eso encontramos una espiritualidad amplia, profundamente cristiana y al mismo tiempo abierta a la búsqueda interior.


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Fernando Borelli: Hay un pasaje particularmente interesante donde se invoca la intercesión de San Joel Love para alcanzar la "Verdadera Iniciación". ¿Qué significa eso?

Fabio Sebastián Cruz: Significa que la verdadera transformación no ocurre mediante títulos o ceremonias externas. La iniciación auténtica es un proceso interior. Es el despertar progresivo de la conciencia, la purificación del alma y el acercamiento a Dios mediante el amor, el conocimiento y el servicio. En ese sentido, San Joel Love es presentado como un modelo de vida espiritual.


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Fernando Borelli: ¿Qué encontrará el lector común en esta obra?

Fabio Sebastián Cruz: Encontrará una liturgia rica en simbolismo, plegarias profundamente inspiradoras y una visión espiritual centrada en la reintegración del ser humano con lo divino. Aunque fue concebida para uso eclesiástico, muchas personas podrán hallar en ella una fuente de meditación y reflexión.


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Fernando Borelli: ¿Qué distingue a esta edición publicada por Hécate Editorial?

Fabio Sebastián Cruz: Como todas las publicaciones de Hécate Editorial, se trata de una edición artesanal, revisada y ampliada. Hemos procurado respetar la tradición original, mejorar la presentación y ofrecer una obra duradera para estudiosos, sacerdotes y buscadores espirituales.


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Fernando Borelli: Para finalizar, ¿qué le dirías a quienes están viendo esta entrevista?

Fabio Sebastián Cruz: Les diría que este libro no pretende convencer a nadie de nada. Pretende invitar al lector a una experiencia. A redescubrir la dimensión sagrada de la existencia y a recordar que, como enseñaba San Joel Love, la verdadera autoridad espiritual nace del servicio, la humildad y el amor.


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Fernando Borelli: Fabio Sebastián Cruz, autor de Misa Veterocatólica y Ritual de Ordenaciones, muchas gracias por esta conversación.

Fabio Sebastián Cruz: Gracias a ti, Fernando, y gracias a todos los lectores que acompañan este nuevo lanzamiento de Hécate Editorial.

Fernando Borelli: Amigos, el libro ya se encuentra disponible. Hasta la próxima entrevista.
                   San Joel Love

PREVENTA EXCLUSIVA - CONFESIONES DE UN DEMONIO


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martes, 9 de junio de 2026

Sociedade Segreda Corrente de Ferro.

Entrevista a Fabio Sebastián Cruz sobre la Sociedade Corrente de Ferro. Por Juan Ignacio Giorgio.

  
Entrevista a Fabio Sebastián Cruz sobre la Sociedade Corrente de Ferro. 

Por Juan Ignacio Giorgio

Juan Ignacio Giorgio: Fabio, muchas personas han oído hablar de la Sociedade Corrente de Ferro, pero no siempre comprenden exactamente qué es. ¿Cómo la definirías?

Fabio Sebastián Cruz: La Sociedade Corrente de Ferro es una vía iniciática de Kimbanda Gnóstica. Pero decir solamente eso sería insuficiente. Se trata de una propuesta destinada a reconciliar diversas corrientes de los Misterios: la tradición afroamericana, la Gnosis, la Cábala, la magia occidental y la experiencia espiritual directa. No nació para crear una nueva religión, sino para ofrecer un sendero de transformación interior.


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Juan Ignacio Giorgio: El nombre siempre llama la atención. Muchos traducen corrente como corriente espiritual.

Fabio Sebastián Cruz: Es una traducción posible, pero incompleta. En portugués, corrente significa principalmente cadena. Por eso, cuando hablamos de la Sociedade Corrente de Ferro, estamos hablando de una Cadena de Hierro.

La imagen es muy importante. Una cadena está formada por eslabones. Cada iniciado es un eslabón que recibe algo de quienes le precedieron y tiene la responsabilidad de transmitirlo a quienes vendrán después. La tradición no pertenece a nadie; atraviesa a las personas.


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Juan Ignacio Giorgio: Entonces el símbolo central es la transmisión.

Fabio Sebastián Cruz: Exactamente. El hierro simboliza fortaleza, permanencia y disciplina. La cadena simboliza continuidad. Una cadena de hierro no se rompe fácilmente porque cada eslabón sostiene a los demás. Del mismo modo, una corriente iniciática auténtica sobrevive a las generaciones porque existe una transmisión viva.

Pero existe también un segundo significado. Una cadena conduce una fuerza. Así como la electricidad necesita un conductor, la influencia espiritual necesita una cadena iniciática para transmitirse. La Corrente de Ferro es simultáneamente una cadena y una corriente de poder espiritual.


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Juan Ignacio Giorgio: ¿Cuándo comenzó a tomar forma esta idea?

Fabio Sebastián Cruz: La formulación concreta de la Sociedade Corrente de Ferro comenzó a cristalizarse entre 2012 y 2013. Durante ese período recibí el estímulo y la orientación de mis maestros dentro de las corrientes gnósticas afro-atlantes. Particularmente, Michael Bertiaux me pidió que desarrollara una aproximación iniciática capaz de vincular la Kimbanda con las corrientes gnósticas occidentales.

No se trataba de inventar algo nuevo, sino de continuar una obra que ya estaba implícita en determinadas corrientes del Vudú Gnóstico y de los Misterios afroamericanos.


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Juan Ignacio Giorgio: En tus escritos aparecen frecuentemente los nombres de Michael Bertiaux y de Lucien François Jean Maine.

Fabio Sebastián Cruz: Porque ambos son fundamentales para comprender el contexto de esta obra. Lucien François Jean Maine fue el gran fundador y custodio de las corrientes del Vudú Gnóstico. Bertiaux fue quien las desarrolló y proyectó hacia nuevas posibilidades. La Sociedade Corrente de Ferro procura continuar esa línea de trabajo utilizando como vehículo principal la Kimbanda.

No pretendemos copiar modelos anteriores, sino expresar los mismos principios a través de un lenguaje iniciático propio.


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Juan Ignacio Giorgio: Algunos críticos consideran que eso implica un fuerte sincretismo.

Fabio Sebastián Cruz: Sólo si se observa superficialmente. Si uno estudia las tradiciones iniciáticas descubre principios comunes detrás de símbolos diferentes. No estamos mezclando elementos arbitrariamente. Estamos buscando la unidad subyacente que conecta diversas expresiones de los Misterios.

La verdad espiritual es una. Lo que cambia son los idiomas simbólicos mediante los cuales se expresa.


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Juan Ignacio Giorgio: ¿Qué papel ocupa Eshú dentro de esta visión?

Fabio Sebastián Cruz: Eshú es el gran mediador. Es quien abre y cierra caminos. Es el señor de las encrucijadas. Pero también es el maestro de las paradojas.

Muchas personas buscan respuestas definitivas. Eshú suele entregar preguntas más profundas. Obliga al buscador a abandonar sus certezas y a crecer espiritualmente.


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Juan Ignacio Giorgio: En algunos capítulos llegas a comparar a Eshú con el Daimon de los antiguos griegos.

Fabio Sebastián Cruz: Porque existe una analogía muy interesante. El Daimon era comprendido como un espíritu guía, un intermediario entre el hombre y lo divino. Salvando las diferencias culturales, Eshú también cumple una función semejante. Cuando dejamos atrás las caricaturas y los prejuicios aparece una comprensión mucho más rica de su naturaleza iniciática.


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Juan Ignacio Giorgio: Hablemos de los grados de la Sociedade. Actualmente existen tres. ¿Qué representan?

Fabio Sebastián Cruz: Los grados representan etapas del vínculo con la Cadena de Hierro. No son títulos honoríficos ni rangos de poder. Son responsabilidades.


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Juan Ignacio Giorgio: ¿Qué significa el primer grado?

Fabio Sebastián Cruz: El grado de Cruzado da Kimbanda representa el ingreso consciente a la Cadena. El iniciado aprende a establecer contacto con las jerarquías espirituales, con el Mandala Esotérico de la Sociedade y con la corriente iniciática propiamente dicha.

Es el momento en que alguien deja de ser un observador y se convierte en participante.


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Juan Ignacio Giorgio: ¿Y el segundo grado?

Fabio Sebastián Cruz: El grado de Escolhido de Elegbara representa una profundización. El iniciado deja de apoyarse exclusivamente en estructuras externas y comienza a caminar con autonomía espiritual. Elegbara es el señor de las aperturas y de las encrucijadas. Ser escogido por él implica asumir una responsabilidad interior mucho mayor.


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Juan Ignacio Giorgio: ¿Qué ocurre en el tercer grado?

Fabio Sebastián Cruz: El grado de Tatetu o Mametu da Sociedade Corrente de Ferro es el grado de la transmisión. El iniciado deja de preocuparse solamente por sí mismo y se convierte en custodio de la cadena. Su tarea es preservar, transmitir y expandir la obra recibida.


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Juan Ignacio Giorgio: Entonces los tres grados podrían resumirse en tres verbos.

Fabio Sebastián Cruz: Exactamente: recibir, transformar y transmitir.

El Cruzado recibe.

El Escolhido transforma.

El Tatetu transmite.

Toda cadena iniciática necesita de esas tres funciones para permanecer viva.


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Juan Ignacio Giorgio: ¿Quién fue el primer Tatetu de la Sociedade?

Fabio Sebastián Cruz: El primer Tatetu consagrado de la Sociedade Corrente de Ferro fue Joel Duez. Su consagración tuvo un profundo significado simbólico e iniciático, porque marcó el momento en que la Cadena de Hierro dejó de ser solamente una experiencia personal para convertirse en una verdadera línea de transmisión.

Toda tradición necesita llegar a ese punto: cuando la enseñanza comienza a vivir más allá de su fundador.


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Juan Ignacio Giorgio: Durante muchos años la Sociedade Corrente de Ferro fue conocida únicamente por un círculo reducido de iniciados. ¿Por qué?

Fabio Sebastián Cruz: Porque las tradiciones iniciáticas suelen desarrollarse primero en silencio. Antes de escribir un sistema, hay que vivirlo. Antes de transmitir una enseñanza, hay que comprobarla.

Durante años la Sociedade existió como una realidad operativa, una cadena de transmisión y una experiencia espiritual compartida por sus miembros, pero sin una exposición pública formal.


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Juan Ignacio Giorgio: Sin embargo, eso cambió recientemente.

Fabio Sebastián Cruz: Así es. Por primera vez la existencia de la Sociedade Corrente de Ferro es presentada públicamente de manera explícita en la tercera edición de Confesiones de un Demonio.

Consideré que había llegado el momento adecuado para dejar constancia escrita de una parte de esta historia, de sus principios y de su orientación iniciática. No se trata de revelar aquello que pertenece al ámbito de la experiencia personal o ritual, sino de ofrecer un testimonio histórico sobre la existencia de la Cadena de Hierro y sobre la obra desarrollada durante todos estos años.


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Juan Ignacio Giorgio: Entonces la tercera edición de Confesiones de un Demonio constituye un hito dentro de la historia de la Sociedade.

Fabio Sebastián Cruz: Sin duda. Podría decirse que marca el paso de una existencia reservada a la cadena interna hacia una presencia pública documentada. La Sociedade ya existía, trabajaba y transmitía; lo que cambia es que ahora su existencia queda registrada para futuras generaciones.


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Juan Ignacio Giorgio: Algunos observan paralelismos con la Masonería, el Martinismo o ciertas órdenes gnósticas.

Fabio Sebastián Cruz: No me sorprende. La idea de una cadena iniciática aparece en muchas tradiciones. En la Masonería existe la Cadena de Unión. En el Martinismo existe la transmisión iniciática. En las corrientes gnósticas encontramos sucesiones espirituales semejantes.

Son lenguajes distintos para expresar una misma realidad: nadie se inicia verdaderamente solo.


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Juan Ignacio Giorgio: Después de más de una década de trabajo, ¿cómo definirías hoy la misión de la Sociedade Corrente de Ferro?

Fabio Sebastián Cruz: Mantener viva una cadena de transmisión espiritual que una los Misterios afroamericanos y occidentales sin perder la autenticidad de ninguno de ellos. Crear puentes donde antes existían fronteras. Ofrecer una vía de transformación basada en la experiencia directa y no en el dogma.

La Sociedade no existe para multiplicar organizaciones. Existe para formar seres humanos capaces de vivir conscientemente los Misterios.


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Juan Ignacio Giorgio: Para terminar, ¿qué le dirías a quien se acerca por primera vez a la Cadena de Hierro?

Fabio Sebastián Cruz: Que estudie, practique y experimente. Que no acepte nada únicamente por autoridad. La verdadera iniciación no consiste en creer; consiste en transformarse.

La Cadena de Hierro no necesita admiradores.

Necesita eslabones.

Y cada buscador debe descubrir por sí mismo si está dispuesto a convertirse en uno de ellos.

martes, 19 de mayo de 2026

Entrevista al Gran Copto Fabio Sebastián Cruz 33°90° 99°: la "regularidad" de la masonería "regular".


Juan Ignacio Giorgio entrevista al Gran Hierophante Fabio Sebastián Cruz sobre la regularidad de las Obediencias y Ritos Masonicos. 19 de mayo de 2026.

Juan Ignacio Giorgio:
Muy buenas noches. Hoy tenemos una entrevista verdaderamente excepcional debido al tema que vamos a tratar con el Gran Hierophante de la Masonería Egipcia, una figura profundamente vinculada al estudio de la tradición iniciática, la masonería operativa y los orígenes ocultos de la masonería moderna. Gran Hierophante, gracias por recibirnos.

Fabio Sebastián Cruz:
Gracias a usted, Juan Ignacio. Siempre es importante abrir espacios para reflexionar seriamente sobre la historia iniciática, porque muchas veces la masonería moderna se estudia desde una perspectiva superficial o puramente institucional, olvidando sus raíces tradicionales y operativas.

Juan Ignacio Giorgio:
Precisamente quería comenzar por ahí. Existe una idea muy difundida de que la masonería moderna nace oficialmente en 1717 con la creación de la Gran Logia de Londres por James Anderson y Jean-Théophile Désaguliers. Sin embargo, usted sostiene que existen serias dudas sobre la regularidad de ese origen.

Fabio Sebastián Cruz:
Así es. Cuando uno examina profundamente las fuentes históricas y los trabajos de investigadores como Clement Edwin Stretton o Thomas Carr, descubre que la fundación de la Gran Logia de Londres no fue necesariamente regular desde el punto de vista iniciático y operativo.

Debemos entender algo fundamental: la masonería operativa medieval poseía una transmisión ritual concreta, ligada al oficio, al trabajo de construcción y a una cadena iniciática real. No cualquiera podía simplemente proclamarse masón. Existían tiempos, grados, obligaciones y una estructura tradicional muy rigurosa.

El problema es que James Anderson aparece históricamente como una figura bastante ambigua. Sabemos que era escocés, nacido en Aberdeen, bautizado en 1679, formado en el Mariscal College y posteriormente ministro presbiteriano en Londres. Pero jamás se pudo demostrar documentalmente dónde ni cuándo recibió una iniciación masónica operativa auténtica.

Juan Ignacio Giorgio:
Eso es extraordinario. ¿Está diciendo que posiblemente Anderson nunca fue masón en el sentido tradicional?

Fabio Sebastián Cruz:
Exactamente. Esa es la cuestión central. Anderson aparece primero como Capellán de logia, tanto en Escocia como luego en Londres, particularmente vinculado a la logia de San Pablo, relacionada con la reconstrucción de la catedral después del incendio de 1666 bajo la dirección de sir Christopher Wren.

Ahora bien: dentro de la masonería operativa, el médico y el capellán de logia no necesariamente eran iniciados ritualísticamente. Se les exigía discreción y colaboración funcional, pero no obligatoriamente pasar por los grados de Aprendiz y Compañero.

Por eso muchos investigadores sostienen que Anderson nunca recibió realmente la iniciación ritual completa.

Juan Ignacio Giorgio:
Y, sin embargo, terminó redactando las célebres Constituciones de Anderson.

Fabio Sebastián Cruz:
Correcto. Y eso también resulta revelador. Anderson comenzó a recopilar antiguos manuscritos operativos mucho antes de 1721. Tuvo que reunir documentos antiquísimos, traducirlos y reinterpretarlos. Todo esto demuestra un proyecto cuidadosamente preparado.

Pero lo verdaderamente polémico ocurre entre 1714 y 1715. Anderson comienza a realizar reuniones privadas en Londres donde curiosamente no admitía masones operativos auténticos. Sólo ingresaban gentlemen, intelectuales y personajes cercanos al poder político y religioso.

Allí aparecen figuras como Georges Payne, Anthony Sayer, el duque de Montagu y especialmente Jean-Théophile Désaguliers.

Juan Ignacio Giorgio:
Hablemos de Désaguliers, porque parece una figura aún más importante de lo que normalmente se cree.

Fabio Sebastián Cruz:
Sin duda. En mi opinión, y en la de varios investigadores serios, Désaguliers fue el verdadero cerebro detrás de la transformación de la masonería.

Era hijo de protestantes franceses huidos tras la revocación del Edicto de Nantes. Su padre lo escondió literalmente dentro de un tonel para escapar de Francia. Luego estudió en Oxford, ingresó en la Royal Society y trabajó junto a Isaac Newton.

Era un hombre brillantísimo: científico, filósofo experimental, divulgador de las teorías newtonianas y además extremadamente cercano a la Casa de Hannover.

Lo interesante es que tampoco hay pruebas sólidas de que hubiera recibido iniciación operativa tradicional. Todo indica que actuaba igualmente como Capellán de logia.

Juan Ignacio Giorgio:
Entonces, ¿qué ocurrió realmente?

Fabio Sebastián Cruz:
Lo que ocurrió fue una transición radical: el paso de la masonería operativa a la especulativa.

Y aquí debemos comprender algo doloroso desde el punto de vista tradicional: esa transición implicó una pérdida espiritual enorme. La antigua masonería operativa preservaba secretos de oficio, geometría sagrada, simbolismo constructivo y una auténtica transmisión esotérica.

Cuando el oficio desaparece y la masonería se vuelve principalmente filosófica, política e intelectual, gran parte de esa dimensión iniciática se diluye.

Stretton y Carr afirman incluso que las autoridades operativas declararon ilegales a Anderson y a sus seguidores porque iniciaban profanos sin autoridad legítima y sin poseer ellos mismos transmisión válida.

Juan Ignacio Giorgio:
¿Y cuál fue el papel de sir Christopher Wren en todo esto?

Fabio Sebastián Cruz:
Fundamental. Wren era probablemente el último gran representante visible de la tradición operativa inglesa. Arquitecto genial, constructor de la nueva catedral de San Pablo, presidente de la Royal Society y Gran Maestre de la antigua fraternidad operativa.

Wren se negó a reconocer a Anderson y Désaguliers. Eso es decisivo.

De hecho, cuando ellos constituyen su nueva Gran Logia, la antigua tradición de York reacciona inmediatamente creando la Gran Logia de Toda Inglaterra como respuesta.

Estamos viendo un auténtico conflicto de legitimidades iniciáticas.

Juan Ignacio Giorgio:
También existen acusaciones muy fuertes contra Anderson respecto a modificaciones rituales.

Fabio Sebastián Cruz:
Sí. Se le acusó de alterar profundamente la tradición operativa:

- Reducir los antiguos siete grados a sólo Aprendiz y Compañero.
- Acortar drásticamente los tiempos iniciáticos.
- Cambiar la orientación simbólica del Maestro de Logia.
- Introducir el grado de Maestro Masón y el drama de Hiram.
- Crear nuevos grados artificiales.

Algunos tradicionalistas llegaron a considerar que el ritual hirámico introducía elementos de necromancia o magia ritual ajenos a la tradición original.

Juan Ignacio Giorgio:
Eso cambia completamente la visión clásica de la historia masónica.

Fabio Sebastián Cruz:
Porque la historia oficial suele ser una simplificación. Cuando uno estudia profundamente descubre tensiones políticas, religiosas y hasta geopolíticas.

No olvidemos que Désaguliers estaba íntimamente vinculado a los intereses hannoverianos y protestantes. Incluso sus viajes a Francia, particularmente a Burdeos en 1742, parecen haber tenido finalidades políticas y jacobitas además de masónicas.

Muchas logias de la época estaban ligadas a regimientos estuardistas exiliados y funcionaban como redes de influencia internacional.

Juan Ignacio Giorgio:
También resulta interesante la dimensión religiosa de las Constituciones de Anderson.

Fabio Sebastián Cruz:
Claro. Allí aparece una ruptura fundamental.

La masonería operativa era profundamente cristiana. En cambio, las Constituciones introducen una idea universalista y casi agnóstica de religión mínima común.

Eso permitió el ingreso de judíos, librepensadores y personas de distintas confesiones, algo que antes hubiese sido prácticamente imposible dentro de las antiguas logias operativas.

Esa apertura universalista transformó completamente la naturaleza de la institución.

Juan Ignacio Giorgio:
Gran Hierophante, después de tantos años de investigación, y como Profesor de Historia ¿cuál es su conclusión personal sobre Anderson y Désaguliers?

Fabio Sebastián Cruz:
Que fueron extraordinariamente inteligentes y eficaces, pero también profundamente revolucionarios respecto a la tradición original.

No destruyeron la masonería: la reinventaron.

Crearon una estructura adaptable al mundo moderno, compatible con la Ilustración, la ciencia experimental y los nuevos movimientos filosóficos europeos. Pero el precio de esa transformación fue la pérdida de gran parte de la antigua dimensión operativa y esotérica medieval.

Por eso hoy resulta indispensable estudiar las viejas filiaciones, los antiguos deberes, los gremios y el compagnonnage europeo. Allí sobreviven fragmentos de una tradición mucho más antigua que la masonería especulativa moderna.

Juan Ignacio Giorgio:
Gran Hierophante , ha sido una conversación extraordinaria. Gracias por compartir esta mirada tan profunda y poco conocida sobre los orígenes de la masonería moderna.

Fabio Sebastián Cruz:
Gracias a usted, Juan Ignacio. La búsqueda de la verdad histórica también forma parte del camino iniciático.