Juan Ignacio Giorgio entrevista al Gran Hierophante Fabio Sebastián Cruz sobre la regularidad de las Obediencias y Ritos Masonicos. 19 de mayo de 2026.
Juan Ignacio Giorgio:
Muy buenas noches. Hoy tenemos una entrevista verdaderamente excepcional debido al tema que vamos a tratar con el Gran Hierophante de la Masonería Egipcia, una figura profundamente vinculada al estudio de la tradición iniciática, la masonería operativa y los orígenes ocultos de la masonería moderna. Gran Hierophante, gracias por recibirnos.
Fabio Sebastián Cruz:
Gracias a usted, Juan Ignacio. Siempre es importante abrir espacios para reflexionar seriamente sobre la historia iniciática, porque muchas veces la masonería moderna se estudia desde una perspectiva superficial o puramente institucional, olvidando sus raíces tradicionales y operativas.
Juan Ignacio Giorgio:
Precisamente quería comenzar por ahí. Existe una idea muy difundida de que la masonería moderna nace oficialmente en 1717 con la creación de la Gran Logia de Londres por James Anderson y Jean-Théophile Désaguliers. Sin embargo, usted sostiene que existen serias dudas sobre la regularidad de ese origen.
Fabio Sebastián Cruz:
Así es. Cuando uno examina profundamente las fuentes históricas y los trabajos de investigadores como Clement Edwin Stretton o Thomas Carr, descubre que la fundación de la Gran Logia de Londres no fue necesariamente regular desde el punto de vista iniciático y operativo.
Debemos entender algo fundamental: la masonería operativa medieval poseía una transmisión ritual concreta, ligada al oficio, al trabajo de construcción y a una cadena iniciática real. No cualquiera podía simplemente proclamarse masón. Existían tiempos, grados, obligaciones y una estructura tradicional muy rigurosa.
El problema es que James Anderson aparece históricamente como una figura bastante ambigua. Sabemos que era escocés, nacido en Aberdeen, bautizado en 1679, formado en el Mariscal College y posteriormente ministro presbiteriano en Londres. Pero jamás se pudo demostrar documentalmente dónde ni cuándo recibió una iniciación masónica operativa auténtica.
Juan Ignacio Giorgio:
Eso es extraordinario. ¿Está diciendo que posiblemente Anderson nunca fue masón en el sentido tradicional?
Fabio Sebastián Cruz:
Exactamente. Esa es la cuestión central. Anderson aparece primero como Capellán de logia, tanto en Escocia como luego en Londres, particularmente vinculado a la logia de San Pablo, relacionada con la reconstrucción de la catedral después del incendio de 1666 bajo la dirección de sir Christopher Wren.
Ahora bien: dentro de la masonería operativa, el médico y el capellán de logia no necesariamente eran iniciados ritualísticamente. Se les exigía discreción y colaboración funcional, pero no obligatoriamente pasar por los grados de Aprendiz y Compañero.
Por eso muchos investigadores sostienen que Anderson nunca recibió realmente la iniciación ritual completa.
Juan Ignacio Giorgio:
Y, sin embargo, terminó redactando las célebres Constituciones de Anderson.
Fabio Sebastián Cruz:
Correcto. Y eso también resulta revelador. Anderson comenzó a recopilar antiguos manuscritos operativos mucho antes de 1721. Tuvo que reunir documentos antiquísimos, traducirlos y reinterpretarlos. Todo esto demuestra un proyecto cuidadosamente preparado.
Pero lo verdaderamente polémico ocurre entre 1714 y 1715. Anderson comienza a realizar reuniones privadas en Londres donde curiosamente no admitía masones operativos auténticos. Sólo ingresaban gentlemen, intelectuales y personajes cercanos al poder político y religioso.
Allí aparecen figuras como Georges Payne, Anthony Sayer, el duque de Montagu y especialmente Jean-Théophile Désaguliers.
Juan Ignacio Giorgio:
Hablemos de Désaguliers, porque parece una figura aún más importante de lo que normalmente se cree.
Fabio Sebastián Cruz:
Sin duda. En mi opinión, y en la de varios investigadores serios, Désaguliers fue el verdadero cerebro detrás de la transformación de la masonería.
Era hijo de protestantes franceses huidos tras la revocación del Edicto de Nantes. Su padre lo escondió literalmente dentro de un tonel para escapar de Francia. Luego estudió en Oxford, ingresó en la Royal Society y trabajó junto a Isaac Newton.
Era un hombre brillantísimo: científico, filósofo experimental, divulgador de las teorías newtonianas y además extremadamente cercano a la Casa de Hannover.
Lo interesante es que tampoco hay pruebas sólidas de que hubiera recibido iniciación operativa tradicional. Todo indica que actuaba igualmente como Capellán de logia.
Juan Ignacio Giorgio:
Entonces, ¿qué ocurrió realmente?
Fabio Sebastián Cruz:
Lo que ocurrió fue una transición radical: el paso de la masonería operativa a la especulativa.
Y aquí debemos comprender algo doloroso desde el punto de vista tradicional: esa transición implicó una pérdida espiritual enorme. La antigua masonería operativa preservaba secretos de oficio, geometría sagrada, simbolismo constructivo y una auténtica transmisión esotérica.
Cuando el oficio desaparece y la masonería se vuelve principalmente filosófica, política e intelectual, gran parte de esa dimensión iniciática se diluye.
Stretton y Carr afirman incluso que las autoridades operativas declararon ilegales a Anderson y a sus seguidores porque iniciaban profanos sin autoridad legítima y sin poseer ellos mismos transmisión válida.
Juan Ignacio Giorgio:
¿Y cuál fue el papel de sir Christopher Wren en todo esto?
Fabio Sebastián Cruz:
Fundamental. Wren era probablemente el último gran representante visible de la tradición operativa inglesa. Arquitecto genial, constructor de la nueva catedral de San Pablo, presidente de la Royal Society y Gran Maestre de la antigua fraternidad operativa.
Wren se negó a reconocer a Anderson y Désaguliers. Eso es decisivo.
De hecho, cuando ellos constituyen su nueva Gran Logia, la antigua tradición de York reacciona inmediatamente creando la Gran Logia de Toda Inglaterra como respuesta.
Estamos viendo un auténtico conflicto de legitimidades iniciáticas.
Juan Ignacio Giorgio:
También existen acusaciones muy fuertes contra Anderson respecto a modificaciones rituales.
Fabio Sebastián Cruz:
Sí. Se le acusó de alterar profundamente la tradición operativa:
- Reducir los antiguos siete grados a sólo Aprendiz y Compañero.
- Acortar drásticamente los tiempos iniciáticos.
- Cambiar la orientación simbólica del Maestro de Logia.
- Introducir el grado de Maestro Masón y el drama de Hiram.
- Crear nuevos grados artificiales.
Algunos tradicionalistas llegaron a considerar que el ritual hirámico introducía elementos de necromancia o magia ritual ajenos a la tradición original.
Juan Ignacio Giorgio:
Eso cambia completamente la visión clásica de la historia masónica.
Fabio Sebastián Cruz:
Porque la historia oficial suele ser una simplificación. Cuando uno estudia profundamente descubre tensiones políticas, religiosas y hasta geopolíticas.
No olvidemos que Désaguliers estaba íntimamente vinculado a los intereses hannoverianos y protestantes. Incluso sus viajes a Francia, particularmente a Burdeos en 1742, parecen haber tenido finalidades políticas y jacobitas además de masónicas.
Muchas logias de la época estaban ligadas a regimientos estuardistas exiliados y funcionaban como redes de influencia internacional.
Juan Ignacio Giorgio:
También resulta interesante la dimensión religiosa de las Constituciones de Anderson.
Fabio Sebastián Cruz:
Claro. Allí aparece una ruptura fundamental.
La masonería operativa era profundamente cristiana. En cambio, las Constituciones introducen una idea universalista y casi agnóstica de religión mínima común.
Eso permitió el ingreso de judíos, librepensadores y personas de distintas confesiones, algo que antes hubiese sido prácticamente imposible dentro de las antiguas logias operativas.
Esa apertura universalista transformó completamente la naturaleza de la institución.
Juan Ignacio Giorgio:
Gran Hierophante, después de tantos años de investigación, y como Profesor de Historia ¿cuál es su conclusión personal sobre Anderson y Désaguliers?
Fabio Sebastián Cruz:
Que fueron extraordinariamente inteligentes y eficaces, pero también profundamente revolucionarios respecto a la tradición original.
No destruyeron la masonería: la reinventaron.
Crearon una estructura adaptable al mundo moderno, compatible con la Ilustración, la ciencia experimental y los nuevos movimientos filosóficos europeos. Pero el precio de esa transformación fue la pérdida de gran parte de la antigua dimensión operativa y esotérica medieval.
Por eso hoy resulta indispensable estudiar las viejas filiaciones, los antiguos deberes, los gremios y el compagnonnage europeo. Allí sobreviven fragmentos de una tradición mucho más antigua que la masonería especulativa moderna.
Juan Ignacio Giorgio:
Gran Hierophante , ha sido una conversación extraordinaria. Gracias por compartir esta mirada tan profunda y poco conocida sobre los orígenes de la masonería moderna.
Fabio Sebastián Cruz:
Gracias a usted, Juan Ignacio. La búsqueda de la verdad histórica también forma parte del camino iniciático.




