Por Juan Ignacio Giorgio
Juan Ignacio Giorgio (JIG): Gran Hierofante Cruz, gracias por conceder esta entrevista. Para comenzar, ¿cómo definiría usted la esencia de la Masonería Egipcia dentro del sistema de Memphis-Misraim?
Fabio Sebastián Cruz (FSC): Gracias a usted, Juan Ignacio. La Masonería Egipcia, especialmente en el contexto del Rito de Memphis-Misraim, es una vía iniciática profundamente simbólica que busca reconectar al individuo con las corrientes sapienciales más antiguas de la humanidad. No es “egipcia” en un sentido meramente histórico, sino espiritual: Egipto representa la matriz de los misterios, del conocimiento sagrado y de la transformación interior.
JIG: ¿Qué diferencia a Memphis-Misraim de otras corrientes masónicas?
FSC: Su amplitud iniciática y su profundidad esotérica. Es un rito que conserva elementos herméticos, gnósticos y alquímicos que en otras corrientes han sido atenuados o directamente excluidos. Aquí, el simbolismo no es solo decorativo: es operativo, transformador.
JIG: Entremos en un punto que genera bastante interés y también confusión: la llamada OTO Franco Haitiana. ¿Cuál es su verdadera naturaleza?
FSC: Es importante aclararlo con precisión. La OTO Franco Haitiana no es simplemente una rama de la Ordo Templi Orientis en el sentido más difundido, sino que constituye esencialmente una expresión de Memphis-Misraim adaptada al contexto haitiano. Esta línea fue recibida por Jean Maine a través de la transmisión de Papus, y posteriormente organizada en Haití con una estructura particular: una síntesis iniciática que adopta forma de iglesia gnóstico-vudúista.
JIG: ¿Iglesia gnóstico-vudúista? Eso suena bastante singular.
FSC: Lo es, pero tiene coherencia interna. En Haití, las tradiciones iniciáticas europeas no podían simplemente reproducirse sin transformación. Jean Maine comprendió que el lenguaje simbólico debía dialogar con la espiritualidad local. Así, el rito se integró con elementos del vudú, no como un sincretismo superficial, sino como una encarnación viva de los principios iniciáticos en ese contexto cultural.
JIG: Entonces, ¿podríamos decir que la OTO Franco Haitiana es Memphis-Misraim en clave haitiana?
FSC: Exactamente. Es una reformulación cultural y espiritual de la misma corriente, donde el eje iniciático permanece, pero su expresión ritual y simbólica adopta formas propias. Esto es algo que muchas veces se malinterpreta desde miradas más rígidas.
JIG: Algunos críticos podrían cuestionar la legitimidad de esa adaptación.
FSC: La legitimidad en estos casos no depende solo de la forma externa, sino de la continuidad iniciática y la profundidad del trabajo. Si hay transmisión real y coherencia doctrinal en lo esencial, las formas pueden variar. La tradición no es estática, es orgánica.
JIG: Pasemos ahora a la Masonería Egipcia de Bruselas en 1934. ¿Qué importancia tiene ese momento?
FSC: Es un punto clave en la historia moderna del rito. En Bruselas, en 1934, se intentó reorganizar y preservar la transmisión de Memphis-Misraim en Europa en un contexto muy delicado. Fue un esfuerzo por estructurar líneas que estaban dispersas, asegurando cierta continuidad antes de los grandes conflictos que vendrían.
JIG: ¿Esa reorganización sigue influyendo hoy?
FSC: Sí, en gran medida. Muchas estructuras actuales derivan directa o indirectamente de تلك iniciativas. Pero como toda tradición viva, ha seguido evolucionando. Lo importante es mantener el eje iniciático, no fosilizar las formas.
JIG: Para cerrar, ¿qué consejo le daría a alguien interesado en estas corrientes?
FSC: Que busque profundidad, no exotismo. Estas tradiciones no son objetos de curiosidad, sino caminos de transformación. Estudio, disciplina y discernimiento son fundamentales. Y sobre todo, comprender que la verdadera iniciación comienza en uno mismo.
JIG: Gran Hierofante Cruz, muchas gracias por esta claridad.
FSC: Gracias a usted, Juan Ignacio. Ha sido un gusto.
