jueves, 23 de abril de 2026

El reto a la Masonería "Contrainiciática": Una entrevista sobre Misterios.

Una Entrevista al Gran Hierofante Fabio Sebastián Cruz.

Por Juan Ignacio Giorgio

Juan Ignacio Giorgio (JIG): Gran Hierofante, es un honor poder dialogar nuevamente con usted. Quisiera comenzar abordando un concepto que ha generado debate en diversos círculos: la llamada masonería contrainiciática. ¿Cómo la definiría?

Fabio Sebastián Cruz (FSC): El honor es compartido. Cuando hablamos de masonería contrainiciática nos referimos a una desviación del propósito esencial de la Orden. No es una “anti-masonería” en el sentido profano, sino una forma interna de degradación: estructuras, prácticas o corrientes que, bajo apariencia iniciática, conducen en realidad a la disolución del espíritu, a la pérdida de la verticalidad trascendente y al olvido de la función sagrada del iniciado.

JIG: Entonces, ¿se trata de una corrupción interna más que de una oposición externa?

FSC: Exactamente. Lo contrainiciático no siempre combate desde afuera; muchas veces se infiltra en el lenguaje, en los rituales vaciados de contenido, en la burocratización de los grados. Es el predominio de lo formal sobre lo esencial. Cuando el símbolo deja de ser vivido y pasa a ser meramente decorativo, ya estamos ante un proceso de inversión.

JIG: En ese contexto, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta la masonería esotérica hoy?

FSC: El mayor desafío es recuperar la experiencia real de la iniciación. Vivimos en una época donde el conocimiento se confunde con acumulación de información. La masonería esotérica no puede reducirse a estudios teóricos: exige transformación interior, disciplina y una auténtica vía operativa. Otro desafío es resistir la presión de la modernidad desacralizante, que tiende a diluir toda jerarquía espiritual.

JIG: Usted menciona la vía operativa. ¿Cómo se vincula esto con la masonería sacerdotal?

FSC: La masonería sacerdotal implica asumir que el iniciado no es solo un buscador, sino un mediador. Es alguien que trabaja activamente entre planos: lo visible y lo invisible, lo humano y lo divino. Esto requiere una restauración del sentido ritual como acto eficaz, no simbólico en el sentido débil, sino simbólico en su acepción fuerte: aquello que une y transforma.

JIG: ¿Diría que ese aspecto se ha perdido en muchas obediencias?

FSC: En gran medida, sí. Se ha sustituido la función sacerdotal por una función administrativa o social. Eso no es ilegítimo en sí mismo, pero es incompleto. Cuando se pierde la dimensión vertical, la masonería queda reducida a una fraternidad ética, lo cual es valioso, pero no es su núcleo más profundo.

JIG: ¿Y qué lugar ocupa la dimensión mágica dentro de este esquema?

FSC: La palabra “mágica” suele generar resistencias, pero en su sentido tradicional refiere al arte de operar conscientemente con las leyes sutiles. Toda verdadera iniciación tiene un componente mágico, porque implica transformación de estados del ser. La masonería magicka, si se la quiere llamar así, es aquella que no rehúye ese aspecto operativo, sino que lo integra con rigor, ética y conocimiento.

JIG: Algunos podrían interpretar esto como una deriva peligrosa o incluso desviada.

FSC: Lo sería si se abordara sin preparación o sin guía. Pero ignorarlo también es peligroso, porque deja al iniciado incompleto. El problema no es la magia, sino su banalización o su uso egocéntrico. En una vía auténtica, está subordinada a la realización espiritual, no al poder personal.

JIG: Volviendo al concepto inicial, ¿cómo puede un iniciado discernir entre lo iniciático y lo contrainiciático?

FSC: Hay varios criterios. El primero es la orientación: lo iniciático eleva, ordena y unifica; lo contrainiciático fragmenta, confunde y desvía. El segundo es la presencia de una transmisión viva: donde no hay transmisión, hay simulacro. Y el tercero es el efecto interior: una verdadera vía produce claridad, responsabilidad y transformación real, no solo entusiasmo pasajero.

JIG: Para cerrar, ¿qué mensaje daría a quienes buscan una masonería más profunda en estos tiempos?

FSC: Que no se conformen con la superficie, pero tampoco caigan en la ilusión de atajos. La verdadera iniciación es exigente, silenciosa y progresiva. Requiere fidelidad, discernimiento y trabajo constante. Y, sobre todo, recordar que la Orden no es un fin en sí mismo, sino un medio para la realización del ser.

JIG: Gran Hierofante, muchas gracias por esta conversación.

FSC: Gracias a usted. Que la luz interior guíe siempre la búsqueda.

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