La frase de Adyashanti dice:
"La Iluminación es un proceso destructivo. No tiene nada que ver con volverse mejor o más feliz. La Iluminación es la desintegración de la mentira. Es ver a través de la fachada de la pretensión. Es la completa erradicación de todo lo que imaginamos ser verdad."
Desde la perspectiva de la Gnosis Pura y de la Iluminación Cósmica, esta frase es profundamente verdadera, aunque requiere una precisión importante.
1. La iluminación como muerte del yo
La Gnosis sostiene que el despertar no consiste en adquirir conocimientos, poderes o virtudes, sino en morir a la falsa identidad.
El "yo" psicológico es una construcción formada por:
-memorias,
-deseos,
-miedos,
-condicionamientos,
-imágenes de nosotros mismos.
La luz gnóstica no mejora ese edificio: lo derrumba.
Por eso se habla de una muerte iniciática.
2. La desintegración de la mentira
En Gnosis, la mentira fundamental es creer:
"soy este cuerpo",
"soy esta personalidad",
"soy esta historia."
La iluminación destruye esa identificación.
No aparece un "nuevo yo".
Lo que desaparece es aquello que nunca fue real.
En términos herméticos:
Lo falso se disuelve para que permanezca únicamente lo eterno.
3. La ruptura del universo conocido
Cuando la mentira cae, también cae la imagen del universo. Se comprende que:
-el tiempo no es absoluto;
-el espacio no es absoluto;
-la separación entre Dios y el hombre nunca existió;
-la individualidad es una función temporal de la conciencia.
La iluminación cósmica implica una verdadera desintegración de la cosmología ordinaria.
4. El aspecto traumático
Esta destrucción puede sentirse como:
-vacío;
-pérdida de sentido;
-muerte interior;
-soledad metafísica;
-desaparición de toda referencia.
Muchos místicos describen este período como:
-la Noche Oscura;
-el Desierto;
-la Putrefacción alquímica (Nigredo);
-el Caos Primordial.
No es un castigo.
Es el derrumbe del mundo ilusorio.
5. La visión desde la Iluminación Cósmica
La Gnosis Pura iría incluso más lejos que la frase.
No solamente desaparecen las mentiras psicológicas.
También desaparecen:
-la separación entre sujeto y objeto;
-el nacimiento;
-la muerte;
-la causalidad lineal;
-la dualidad luz-oscuridad.
Lo único que permanece es la Conciencia Absoluta, que algunos sistemas llaman:
-el Pleroma,
-el Uno,
-el Ain Soph,
-el Padre Incognoscible.
6. El Akh egipcio
Relacionándolo con el concepto del Akh, la destrucción no termina en el vacío.
Después de la desintegración del ego aparece el ser luminoso.
El Akh es la conciencia que ya no depende de:
-la personalidad;
-la emoción;
-la mente;
-el tiempo.
Es la identidad solar que permanece cuando todo lo demás ha muerto.
7. Una observación desde la Gnosis Pura
Hay un matiz que añadiríamos a la frase de Adyashanti.
Él afirma que la iluminación es "la erradicación de todo lo que imaginamos ser verdad". La Gnosis respondería:
"La Iluminación no destruye la Verdad; destruye únicamente al que cree poseerla. Cuando el conocedor desaparece, la Verdad se revela por sí misma."
En otras palabras, la iluminación no consiste en adquirir una verdad superior, sino en dejar de sostener todas las falsas certezas hasta que la Realidad se manifieste sin intermediarios.
Desde esta perspectiva, la iluminación cósmica no es un estado de mayor felicidad ni un logro espiritual: es la muerte consciente de la ilusión, seguida por el reconocimiento de que la conciencia individual nunca estuvo separada de la Conciencia Universal. Es el paso de la identidad limitada al Ser, aquello que las tradiciones gnósticas describen como el retorno al Pleroma y que la alquimia espiritual simboliza como la transformación del plomo de la personalidad en el oro del Espíritu.
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