Entrevista a Fabio Sebastián Cruz sobre su vínculo con San Joel Love
Entrevistador: Fernando Borelli
Entrevistado: Fabio Sebastián Cruz
"La persona más christlike que he conocido"
Fernando Borelli:
Fabio, tuviste la oportunidad de conocer personalmente a San Joel Love. ¿Cómo comenzó esa relación?
Fabio Sebastián Cruz:
Joel Love me contactó en el año 2012, unos meses después de mi consagración episcopal. Se presentó con una humildad extraordinaria y manifestó su deseo de integrarse a algunas organizaciones místicas que yo estaba comenzando a desarrollar en Uruguay y Sudamérica.
Durante nuestras primeras conversaciones me habló brevemente de sus sucesiones apostólicas, pero lo que más me llamó la atención fue que no parecía interesado en hablar de sí mismo. Se interesó por mí. Me preguntó cómo me sentía, cuáles eran mis objetivos ministeriales y cuáles eran mis desafíos.
Joel tenía una voz áspera y desgastada debido a una enfermedad crónica que le producía un enorme sufrimiento físico. Sin embargo, nunca hacía de eso el centro de la conversación.
Después de varios encuentros decidimos hablar una vez por semana, todos los jueves. Aquellos diálogos se convirtieron en una suerte de intercambio permanente que se prolongó durante años.
Yo atravesaba una etapa difícil. Mi Obispo Consagrador apenas me prestaba atención y comenzaba a asumir responsabilidades importantes, viajando a distintos países para ordenar sacerdotes y desarrollar nuevas obras ministeriales. En ese contexto, Joel se transformó en una presencia constante y profundamente orientadora.
Fernando Borelli:
¿Qué recuerdas de aquellas conversaciones semanales?
Fabio Sebastián Cruz:
Joel era absolutamente pragmático.
Recuerdo que solía decirme:
"Observa tu rostro y el de las personas que asisten a tus reuniones. Les veo cara de elevación espiritual. Hay algo que estás haciendo bien."
Esa era su forma de evaluar las cosas. No se detenía demasiado en teorías o discursos complejos. Observaba los frutos visibles en las personas.
Fernando Borelli:
A pesar de su enfermedad, quienes lo conocieron suelen recordar su alegría. ¿Cómo vivía esa situación?
Fabio Sebastián Cruz:
Ponía siempre en segundo plano su condición física.
Incluso bromeaba con ella.
Recuerdo que en una ocasión sufrió un paro cardiorrespiratorio. Según me contó después, la persona que le practicaba reanimación no estaba realizando correctamente el procedimiento. Joel decía que llegó a "despertarse" únicamente para indicarle que debía cubrirle la boca porque, de lo contrario, terminaría muriendo.
Al día siguiente me llamó desde el hospital. Yo estaba en Uruguay y él en Estados Unidos.
Con gran dificultad para hablar me dijo:
"No me voy todavía, Fabio, pero créeme, el ángel de la muerte tiene un gran sentido del humor."
Esa era su actitud.
Fernando Borelli:
También se lo recuerda por su cercanía a los más necesitados.
Fabio Sebastián Cruz:
Sí. Joel prácticamente no gastaba dinero en sí mismo. Guardaba todo en un frasco y, cuando su cuerpo se lo permitía, salía a conversar con personas que vivían en las calles, especialmente con quienes padecían adicciones.
Había sido hippie en su juventud y creo que eso le permitió comprender profundamente a quienes se encontraban en situaciones difíciles.
Fernando Borelli:
¿Hablaba de esa etapa de su vida?
Fabio Sebastián Cruz:
Muy poco.
Joel rara vez hablaba de sí mismo.
En algunos momentos me confesó que había cambiado profundamente, que no había sido una buena persona y que Dios le había perdonado. Pero jamás se detenía demasiado en el pasado.
Lo importante para él era la transformación.
Fernando Borelli:
¿En qué momento comenzaron a hablar sobre su propia muerte?
Fabio Sebastián Cruz:
Cuando comprendimos que su partida física era inevitable.
Lo sorprendente es que él tenía completamente resuelto el aspecto humano de la muerte. No había miedo ni angustia.
A petición suya comenzamos una serie de conversaciones centradas en nuestras tradiciones esotéricas y teúrgicas. Reflexionábamos sobre el tránsito del alma, la preparación espiritual para abandonar el cuerpo físico y lo que dentro de nuestra tradición se conoce como la culminación del cuerpo de luz.
Fernando Borelli:
¿Te dejó instrucciones específicas?
Fabio Sebastián Cruz:
Sí.
Me prescribió determinados ritos y operaciones espirituales propios de nuestra tradición, destinados a asistir el proceso de separación entre el alma y el cuerpo.
También me instituyó como sucesor suyo dentro de la Rosacruz de la Astrum Argentum, de la cual era jefe secreto.
Además me transmitió otras enseñanzas y responsabilidades espirituales que no puedo mencionar públicamente.
Fernando Borelli:
Has afirmado que viviste experiencias extraordinarias durante el momento de su tránsito.
Fabio Sebastián Cruz:
Sí.
El primer milagro que viví relacionado con Joel fue encontrarme presente espiritualmente en el momento exacto en que abandonó su cuerpo físico.
Yo me encontraba en Uruguay. Sin embargo, las personas que estaban físicamente junto a él afirmaron haberme visto allí asistiendo en ese proceso.
Lo más sorprendente es que describieron con precisión la apariencia y la vestimenta que corresponden a lo que dentro de nuestras prácticas teúrgicas identificamos como el cuerpo sutil proyectado.
Para nosotros aquello tuvo un significado muy profundo.
Fernando Borelli:
¿Y qué ocurrió después de su fallecimiento?
Fabio Sebastián Cruz:
Durante once días realicé todos los rituales, letanías y prácticas que él había prescrito.
Al finalizar ese período tuve una experiencia mística muy intensa.
En sueños Joel se presentó ante mí revestido de una luz extraordinaria y realizó una unción semejante a las que practicaban los antiguos sacerdotes.
Pero lo más importante no fue la visión.
Fue la sensación.
Experimenté un amor incondicional de una intensidad difícil de describir. Una sensación que muy pocas veces he vuelto a sentir.
Y debo decir que aquello no era algo nuevo. Joel emanaba esa misma gracia y ese mismo amor durante su vida terrenal.
Fernando Borelli:
Has hablado varias veces de ese amor. ¿Cómo se manifestaba concretamente?
Fabio Sebastián Cruz:
A través de una empatía extraordinaria.
Recuerdo, por ejemplo, que existía un obispo consagrado por él con quien yo no mantenía una buena relación. Joel jamás alimentó el conflicto.
Por el contrario, me decía:
"Es un gran hermano. Algún día deberás trabajar con él."
Siempre veía lo mejor en las personas.
Muchos experimentaban una profunda paz al hablar con él. Una especie de ágape.
Y cuando yo lo llamaba porque los problemas me superaban, casi siempre terminaba diciendo:
"Apply the Magic of Love."
Era una frase simple, pero contenía toda su enseñanza.
Fernando Borelli:
¿Qué fue lo más importante que aprendiste de él?
Fabio Sebastián Cruz:
Aprendí que un ser humano puede vivir en Gracia.
No como un concepto teológico abstracto, sino como una realidad concreta.
Las dos enseñanzas que más resuenan en mi memoria son:
"Ámalos, hagan lo que hagan."
Y:
"Si no sabes qué hacer, espera y no hagas nada."
Con los años descubrí la profundidad de ambas enseñanzas.
Fernando Borelli:
Si alguien te preguntara quién fue realmente Joel Love, ¿qué responderías?
Fabio Sebastián Cruz:
Mi respuesta sería simple.
Joel Love fue el más alto iniciado en cristianismo esotérico que he conocido.
Y también la persona más christlike que he conocido.
Fernando Borelli:
Finalmente, ¿qué legado dejó para las futuras generaciones?
Fabio Sebastián Cruz:
Joel solía decir:
"Realizar la Gran Obra es obtener la libertad."
Durante años escuché esa frase.
Pero lo extraordinario es que en él vi que era verdadera.
Vi a una persona libre del resentimiento.
Libre del miedo.
Libre de la necesidad de reconocimiento.
Libre incluso del temor a la muerte.
Por eso su enseñanza más profunda no fue algo que dijo, sino algo que fue.
Si las generaciones futuras recuerdan una sola cosa de Joel Love, me gustaría que recordaran esto:
Que la libertad espiritual existe.
Que la Gracia es real.
Y que el amor incondicional tiene el poder de transformar completamente una vida humana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario